11.04.2023

El Arca de AI, 16 y 23 de noviembre

 ¡Participa!

El Centro de las Artes, la Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro y Talleres Barracuda

Te invitan

¡El Arca de AI!

Ciclo cómico literario de presentaciones con la participación en la primera ronda de

Paola Tinoco, Carmen Rioja, Luz Elena Cervantes, Palmira Olguín, Kristen Cuevas, Mauricio Mallet, Coatl Sandoval, Sergio Rodríguez y DJ  Parnnat Ramón Santillana.

Micrófono Abierto.

Taller Barracuda. Inscripciones mic. abierto y entrada a completar aforo. Apúntate con un mensaje a barracudaworkshops@gmail.com o aquí!!!

Síguenos en Instagram para más eventos y fechas: @barracudaworkshops 

9.21.2012

Premio IMCINE a La Casa de Chayo: un corto sobre la soledad de la infancia


La Casa de Chayo

Un cortometraje de Giuseppe Solano, basado en un cuento que escribí y que está  publicado en mi libro La Muerte Niña, el Hechicero Ediciones en Querétaro bajo la edición del Maestro Manuel Cruz y Martha Favila y César.  Posterior al taller de creación El Canon Occidental, a cargo del poeta y Maestro Antonio Vilanova. 
   Otros títulos de la misma colección incluyen a Yolanda Lacarieri, Tomás Segovia.

Gracias con todo mi cariño a Giuseppe que creyó en un cuento que narra una historia entrañable y verdadera.y a todo el equipo creativo, quienes con su talento crearon la magia para la realización de La Casa de Chayo.

Gracias a IMCINE  y CONACULTA por otorgarle el Premio del Tercer Concurso Nacional de Apoyo a la Postproducción y a todas la instancias que apoyan su realización y difusión.

     Gracias que en el camino de esta aventura a Giuseppe, gran amigo de quien aprendí a creer en los sueños.


            Carmen Rioja
Aquí el enlace para verlo, dale like y comparte por favor!!!

https://vimeo.com/31118610
o bien 
https://www.filminlatino.mx/corto/la-casa-de-chayo



8.10.2012

Magnetósfera: Escultura en hierro

Magnetósfera: Una exploración estética de las perturbaciones gravitacionales

Por Carmen Rioja
"El hombre es una molécula con ojos en el engranaje de la mecánica cósmica" 1
Dr. Atl

Observar el cielo ha sido la nueva apuesta de Laura Begoña, un proceso que da continuidad a la trayectoria previa de la autora en su ejercicio de recuperar fierros viejos ahora trasladado fuera del geocentrismo; la artista declara que es posible ejercer una arqueología del cosmos de una manera poética: si podemos reciclar fierros viejos, por qué no jugar con la idea de reciclar los minerales que brillaron hace millones de años.
       Los científicos buscan descifrar y comprender el universo; sin embargo el misterio sólo crece exponencialmente con cada suceso y partícula observada. Esta ardua tarea es permanentemente retroalimentada por las apuestas de filósofos, artistas visionarios, literatos, etc. que con distintos métodos y recursos, aportan hipótesis que algunas veces han logrado intuir lo que más tarde los científicos habrán de comprobar.
       El camino del astrofísico es un camino de cierto modo seguro en tanto que se autoregula con el rigor de lo observable y cuantificable bajo mediciones precisas. En cambio, para la artista Laura Begoña, dejarse afectar anímicamente por las perturbaciones que generan y de las que a la vez son sujetos, la materia, su magnetismo y en específico los minerales del universo, supone un cambio en el sujeto que observa, una redirección y una aventura. ¿Azarosa o matemáticamente preconfigurada? No lo sabemos. Pero sabemos que está sujeta al cambio constante. Y que la obra es en constante movimiento por efecto del proceso de creación así como por la participación del espectador a quien se invita a manipular las partes que conforman el todo.
       Quizás uno de los más atinados elementos plástico-estéticos de la presente propuesta artística es el hecho de que la autora supo entender y jugar con la naturaleza cósica de su material de trabajo: cuerpos con campos magnéticos (imanes), minerales, particularmente el hierro, que mantienen entre sí una dinámica y fuerzas inherentes, constantes y afectables entre sí, modificables hasta cierto punto ante la acción externa. Dicho de otro modo, y en esto reside lo que quiero señalar como representación exponencial: en la exposición escultórica Magnetósfera, se está dibujando y representando al cosmos no sólo de forma bidimensional o tridimensional, sino que también, al poder nosotros tomar cualquiera de los elementos y cambiarlo de posicionamiento en el espacio, estamos viendo representado y en acción fáctica, tiempo y espacio, las fuerzas de atracción y repulsión, los pulsos de las partículas que constituyen las cosas, desplegados ante nuestra vista y tacto en posibilidades infinitas, tantas como los espectadores en su interacción con los imanes y metales quieran proponer.
       Cuando el arte mira en el campo de la ciencia, puede llegarse a nuevas metáforas que las matemáticas sólo pueden expresar con fórmulas numéricas. Magnetósfera, la reciente colección de Laura Begoña, es una propuesta estética de libre interpretación que se genera a sí misma cruzando los vectores del arte con los del cosmos, dejando a un lado las expresiones racionales y apartándose del área del rigor científico. El filósofo y pintor muralista mexicano Garardo Murillo, Dr. Atl, pensaba que el artista tenía la particularidad de ver el cosmos incluso mejor que un astrónomo, pues no dependía de los límites de la ciencia, sino que su imaginación le permitía ir mucho más lejos en el espacio y el tiempo; el Dr. Atl así lo constató cuando el astrónomo de Harvard el Profesor Harlow Shapley publicó el resultado de sus investigaciones, revelaciones que provocaron que el Dr. Atl escribiera: “Mi sorpresa fue grande esta mañana al leer en la revista Coronet, un artículo de Waldemar Kaempffert, cronista científico de The New York Times, en que expone y comenta las teorías y observaciones del profesor Harlow Shapley, de la Universidad de Harvard. Ellas corresponden fundamentalmente a todo lo que yo pensé en 1929 y publiqué en 1933.”2 No sería la primera vez que un artista arroja pistas que más adelante los científicos podrán usar como líneas de investigación e incluso llegar a comprobar matemáticamente.
       Ahora bien, Magnetósfera genera su propio campo gravitacional, toma forma de masa y amalgama la escultura y la pintura; tal formato obedece al pragmatismo que la representación simbólica requiere: la placa de metal hace las veces de lienzo como un extenso firmamento donde ubicar los cuerpos celestes e interpretar sus campos gravitacionales, las fuerzas interestelares, los fenómenos y eventos cósmicos. La artista Laura Begoña ha elegido cuidadosamente conceptos tales como Horizonte de Sucesos, Cúmulos Estelares y Resonancia Orbital, entre otros nombres técnicos. Estos conceptos astrofísicos al ser descontextualizados de su afiliación científica y trasladados al campo de la creación escultórica, resultan en sugerentes combinaciones de palabras que cobran una profundidad exponencial, a veces redimensionadas y a veces resignificadas. Una vez que este nuevo código entra en acción en el campo del intérprete o espectador, el sentido lúdico de la puesta estética comienza su dinámica. La ironía y el sentido del humor cobran vida en los conceptos-título que aunque puedan parecer ingenuos resultan en cierta mordacidad, como en el caso de la obra Centros de galaxias, —ahora se cree que en la mayoría de las galaxias hay un agujero negro al centro que atrae toda la materia— en esta obra escultórica vemos una coladera en el centro elíptico de una placa de metal de gran formato, que si se suma al recurso de la representación hace un sentido claro, en ocasiones risible pero no por eso inválido, y acaso hipotéticamente correcto.
       No seguiré apostando por otros sarcasmos escondidos o sugeridos por la autora, puesto que es mi convicción que ello existe sólo y gracias al instante de la interpretación que cada individuo experimenta al contemplar de lleno o modificar cada una de la obras y posteriormente el conjunto, pues cada uno lleva dentro un artista y es en ese ejercicio donde pudiera suceder la epifanía de llegar a comprender algo inimaginado. Que como dijera el Dr. Atl:
“Un pintor tiene sobre un astrónomo y sobre un matemático la inmensa ventaja de ver. No necesita telescopios, ni hacer cálculos, ni fotografías del cielo durante quince años para conocer de un golpe las formas y el movimiento de las cosas.” 3
       Magnetósfera, no intenta de ningún modo ser una obra didáctica o explicar el mecanismo del universo a la manera de un espejo realista del fenómeno cosmogónico. Se trata en cambio de un espejo metáfora, de una elongación imaginativa del ánima creativa de la artista Laura Begoña, un símil tal vez, con licencias poéticas del cosmos que entre encontronazos y machucones, entre masa mineral y campo magnético iremos descubriendo.
       Esta exposición se presentará en la Galería Manuel Chacón, en la Fábrica la Aurora, San Miguel de Allende, Gto. El 1° de Septiembre de 2012 a las 5:00 pm.


“Centros de Galaxias” Artista: Laura Begoña
Crédito Foto: Norma Suárez

1 Dr. Atl, Un Hombre más allá del Universo, título de uno de los dibujos, México, 1935.
2 Dr. Atl, Gentes Profanas en el Convento, Ediciones Botas, México, 1950.
3 Ídem.

8.08.2012

Mención para la fotógrafa Norma Suárez en Bienal Monterrey FEMSA



Por Carmen Rioja

Otorgan Mención a la artista Norma Suárez Ponce por su obra fotográfica, seleccionada entre más de 3,900 obras de arte participantes de artistas nacionales y extranjeros.

Cada dos años desde hace 20 años la Bienal de Monterrey ha convocado a los artistas a enviar sus proyectos y propuestas de arte moderno, contemporáneo y actual, mediante una convocatoria nacional para artistas mexicanos y extranjeros que cumplan con al menos 2 años de residencia en el país. Por el rigor que siempre ha caracterizado a su jurado, esta bienal de arte se ha consolidado a través del tiempo como una de las más importantes de Latinoamérica y la más reconocida de México. El pasado mes se celebró la X edición y en ella participaron como jueces los artistas plásticos Leda Catunda (Brasil) y Pierre-Olivier Arnaud (Francia) y los críticos de arte Karen Cordero, Itala Schmelz y Carlos-Blas Galindo (México). En esta ocasión la convocatoria tuvo una respuesta sin precedentes con la recepción de más de 3,900 obras de arte concursantes. En cada edición se otorgan los premios de adquisición en dos categorías, la tridimensional y la bidimensional;  y menciones honoríficas por Estado. Además, a partir de la V edición se han podido ofrecer a los galardonados residencias artísticas en la Escuela Superior de Arte y Diseño de la ciudad de Saint Étienne, Francia, con el fin de que los artistas puedan promover su obra en otras latitudes, así como interactuar con propuestas de arte de la escena internacional. La X edición de la Bienal Monterrey FEMSA, 2012, conmemora el vigésimo aniversario del certamen y sus logros adquiridos durante este tiempo. Norma Suárez quien reside en San Miguel desde hace más de veinte años fue galardonada con la Mención por el Estado de Guanajuato al presentar ante la entidad convocante obra fotográfica que destaca por los valores estéticos y sociales de su discurso visual, en ella se encierran elementos únicos, revelados por el ojo del artista y que confrontan al espectador.

         La obra de Suárez y su cuerpo de trabajo se ha distinguido a lo largo de su trayectoria por una tendencia que se aleja de los cánones convencionales, señalando mediante los elementos plásticos una inconformidad ante la injusticia y los fenómenos sociales que como sociedad mexicana e incluso como integrantes de un ámbito global nos determinan. Suárez ha incursionado en el arte desde las trincheras de la fotografía social con temas de trascendencia nacional como el movimiento zapatista; y por otro lado, ha producido cuerpos de trabajo que se pueden inscribir en la corriente de la foto-construcción o el arte conceptual. Socialista y contestatario, encontramos en sus fotografías un arte que se manifiesta y se alza para declarar y demandar. En esta ocasión en particular, nuestra artista retrata las calles, el paisaje urbano y con ello a una sociedad fragmentada, temerosa hasta de sus propios aliados en la naturaleza: los árboles. Vemos desplegada una estética del horror, carcelaria, de la cultura del narco. Las cercas y alambrados de seguridad se levantan como cicatrices de nuestras casas. Cable y púas de acero circundan el hábitat, aprisionado por nuestro propio artificio. La provincia relajada, las casas con jardines abiertos, han ido desapareciendo poco a poco. Suárez Ponce retrata el momento histórico en el que estamos construyendo cubos con ventanas enjauladas. ¿Quién nos liberará de nosotros mismos? El miedo es el eje donde tejemos nuestras calles, calles desiertas, flanqueadas por muros que crecen hacia el cielo.
  La Bienal de Monterrey FEMSA además de promover las artes y gracias a los premios de adquisición, ha dado como resultado una de las más importantes y reconocidas colecciones del arte moderno y contemporáneo, ya que las obras que han sido premiadas pasan a formar parte de la colección FEMSA, entre ellos destacan obras de Grupo SEMEFO (Teresa Margolles, Arturo Angulo, Carlos López), Gerardo Azcúnaga, Francisco Larios, entre otros. 
      En  esta X edición la obra seleccionada se mantendrá en exhibición al público en el museo de arte contemporáneo de Monterrey: MARCO, junto a una exposición restrospectiva de cada una de las ediciones de esta bienal, en la cual el público podrá, en una oportunidad inédita, apreciar y comprender la evolución y propuestas de una buena parte de los discursos de arte desde el modernismo hasta su momento actual.

3.09.2012

Anclajes: Exposición de pintura de Alejandra Mier en Galería DRT

Anclajes” de la artista plástica Alejandra Mier



Por Carmen Rioja




La colección de pinturas en técnica mixta que la artista Alejandra Mier reúne bajo el título de Anclajes, conforma un curpo de trabajo que se puede ubicar dentro del estilo abstracto. Se trata de más de 20 obras en formatos diversos, entre los cuales sobresalen los formatos contemporáneos que tienden a una pronunciada horizontalidad o verticalidad en proporción 5 a 1 y formatos cuadrados. La técnica mixta que ha ejecutado la artista comprende materiales de la escuela tradicional como el óleo en su amplio espectro plástico y cromático, ceras en técnicas de encausto, texturas diversas y lo más significativo de esta colección que es la incorporación de placas y fragmentos de metales -la mayoría de ellos en proceso de oxidación. La combinación de estos materiales ha determinado que el cromatismo de la colección se incline hacia los tonos de tierras y óxidos en una gama que va de los rojos y terracotas, característicos del óxido de hierro, hasta los verde líquen y azules que se pueden apreciar en los óxidos de bronce y cobre; pasando por marcados espacios azules sugerentes de agua, como en la obra Aliento de 60x60 cm. Tales materiales, sus infinitas combinaciones y texturas han sido empleados por la artista para explorar sobre el lienzo y soportes de madera las posibilidades plásticas de los diferentes estados en los procesos de oxidación y las características en cuanto a tonalidades, e incluso formas sugeridas que resultan naturalmente al manipularlas y plasmarlas sobre el soporte.

        La presente colección es el resultado de una larga reflexión que incluye las áreas afectivas y emocionales del ser humano y nos interna en áreas más profundas y poco visitadas de la emocionalidad, área del inconsciente que es poco comprendida y pocas veces nombrada. Títulos como Gruta, Espejo, Despertar, Ruinas, Desastre y Neblina marcan un tono y una atmósfera desde la cual se debe dar lectura al discurso. Los títulos de las obras nos arrojan claves para la interpretación del discurso plástico. Mediante los títulos metáfora que propone Alejandra Mier, se puede entender la sugerencia, pero permitiendo al espectador que quiera aventurarse a experimentar el tema o la emoción en cuestión y dar infinitas lecturas a la imagen contemplada. Estas metáforas se adscriben al terreno de lo poético, ya que no son imágenes estáticas sino siempre cambiantes en tanto que retratan un proceso que sólo puede sucederse a través del tiempo. No se trata de un discurso cerrado sino de un diálogo con el espectador quien es estimulado para experimentar e interrogar las representaciones ante las cuales se encuentra. La volatilidad del tiempo es también cuestionada en el título de la colección: Anclajes. Un anclaje emocional en un terreno siempre cambiante que al fin resulta una respuesta aleatoria: barco en el aire que arrastra el ancla en un espacio sin tierra y acaso en un vano intento de permanencia, cuando el tiempo y el proceso nos han demostrado ya la futilidad de este deseo y nos adentran en el terreno de lo efímero y del constante cambio que conllevan el tiempo y sus procesos de oxidación.

La exposición Anclajes, abre sus puertas al público en Galería DRT ubicada en calle 5 de Mayo #80 esquina Altamirano, Centro Histórico, Querétaro, Qro. Y estará vigente hasta el 18 de marzo 2012.
Galería DRT, Querétaro.

9/03/2012

Carmen Rioja ©

“Aliento”,  Técnica Mixta, 60 x 60 cm.  Artista: Alejandra Mier.

7.22.2011

Obra reciente de la escultora Laura Begoña

Inauguración del Taller Escultórico de Laura Begoña:
Obra Reciente Tótems
Por Carmen Rioja

"Tótem Sex", Foto: Archivo Laura Begoña
El taller escultórico de Laura Begoña abre sus puertas al público a partir del 30 de Julio de 2011 en la calle de San Juan, 12, en la Colonia San Antonio de San Miguel de Allende, donde se podrá ver el proceso de trabajo de la escultora, su obra reciente, Tótems, y una retrospectiva de sus esculturas. Las tribus urbanas y rurales contemporáneas participamos de la constante creación de signos míticos que nos identifican. El signo tiene funciones diversas, de pertenencia, de poder, de equivalencia. A lo largo de la historia el ser humano ha optado por las representaciones míticas para ejercer su deseo de sublimación, su deseo de conexión con lo sobrenatural, con lo omnipotente y con  aquéllos valores relacionados.    Un ejemplo  de este fenómeno de representación mítica es el Tótem originario de la tribu Ojibwa, en Norteamérica. La escultora Laura Begoña, experimenta en este campo recuperando el Tótem, dándole un sentido más universal a esta palabra y ya no sólo refiriéndose a aquéllos tótems de la tribu de Norteamérica. La artista trabaja desde la inteligencia intuitiva y realiza el hallazgo de los tótems de vigencia actual que han pasado inadvertidos, y propone otros, no sin cierto aire de sarcasmo y con visión de pitonisa, por si acaso eso serán los futuros signos de esta tribu a la que nos adscribimos los presentes seres humanos.
            El tótem representa virtudes, mitos, incluso puede evocar un tabú, significar la regla de la tribu o desbaratar al tabú en sí. Así vemos, en el caso de los falos monumentales, que fueron generalmente relacionados a una virilidad extraordinaria; representaciones animales sugieren fuerza descomunal; otros tótems están dedicados a espíritus mágicos, o bien, representan valores 
como la sabiduría, fertilidad, abundancia, etc.
            En el discurso escultórico de  la presente exposición, Laura Begoña aborda el tótem desde la realidad actual. Algunas de sus obras son de carácter cultural como el Tótem Hereje, otros de carácter universal como el Tótem Sex o el Tótem del Cosmos y otros más, aparecen a manera de deseo, de oración por ver si nos forjamos un futuro mejor como especie coexistente entre millones de seres vivos.  Así pareciera que sucede con el Tótem del Árbol del Muelle: obra que fusiona los muelles de un camión con la poética de la naturaleza. El tótem es signo, nos representa, nos conecta como seres sociales y nos conjuga, por ello comprende no sólo los atributos visuales y de la forma sino que necesariamente contiene elementos psíquicos que nos conectan con lo sobrenatural, con lo mágico a la vez que con las neurosis colectivas, como lo señalaba Freud en su trabajo Tótem y Tabú. Es decir que el tótem tiene la función no sólo de representar sino de actuar como agente mágico que nos conecta con lo no observable, con aquello que es y que somos sin que sea medible o verificable aún; y nos acerca a aquello que queremos ser, lo que está afuera de nosotros, con lo ulterior y a la vez con lo más inmediato pero profundo u oculto en el inconsciente colectivo. A la vez el tótem, con su cualidad de representar tabúes, puede señalar las neurosis de la sociedad. Por eso la intuición de la artista juega un papel primordial al descubrir y apuntar cuáles son los tótems contemporáneos signos de esta realidad globalizada.
            No es fortuito que encontremos un Tótem la Diosa del Maíz, tortillero-maíz que nos recuerde que el origen del hombre mesoamericano según la cosmogonía prehispánica es precisamente el maíz, pues según el Popol Vuh los hombres se habían hecho a partir de una mazorca. La escultora Begoña nos presenta este tótem traducido al lenguaje contemporáneo, hecho con prensas para la manufactura de tortillas, prensas que son resultado de la revolución industrial y que a pesar de ser modernas ya parecen estar desvaneciéndose en el tiempo y están siendo sustituidas por fábricas de tortillas.
            Encuentro que al experimentar la obra escultórica de Begoña, existe un espacio para la imaginación del espectador. Hay mucho que reflexionar sobre el lugar que ocupan hoy en día dentro del pensamiento universal, conceptos como el cosmos, el sexo, las migraciones. Laura Begoña nos ofrece un goce estético en la plástica que amalgama al recuperar artefactos de fierro viejo: para Laura Begoña son las piezas de un gran rompecabezas.
            El coctel de inauguración es la oportunidad ideal para disfrutar de esta exposición, que tendrá lugar de 1:00 pm a 3:00 pm en San Juan #12, Col. San Antonio, este 30 de Julio en San Miguel de Allende.

Invitación. Foto: Archivo Laura Begoña

6.14.2011

8.8 El Miedo en el Espejo: Juan Villoro en el Museo de Arte de Querétaro: Martes 21 de junio 20:00 hrs





El Miedo en el Espejo de Juan Villoro 


Hay instantes que nos sacuden y nos estremecen de tal modo que nos vemos obligados a analizar la realidad, nuestra circunstancia personal y hasta las circunstancias histórico-políticas de un momento dado. Así sucedió a millones de personas, entre ellos al escritor y cronista Juan Villoro, durante el terremoto en Chile sucedido en 2010. Porque el destino es caprichoso y se auto-determina según signos indescifrables, Juan Villoro había acudido a Santiago de Chile invitado por la Feria Internacional de Libro Infantil y Juvenil. Cuando sucedió el sismo, Villoro estaba en el hotel y vivió junto con cientos de huéspedes y miles de ciudadanos el intenso terror de esos instantes. Quizás los escritores mexicanos, que habían vivido el terremoto del 85 en Ciudad de México se asustaron más que otras personas que no tenían la experiencia previa de una tragedia sísimica de tales dimensiones. O quizás por lo mismo no tuvieron tanto miedo. Lo que es indudable es que a todos marca un hecho en el que se pierden tantos hogares. Juan Villoro comenzó  por escribir una crónica breve para el periódico Reforma y cartas para sus amigos en las que contaba su experiencia del suceso. No es inesperado, siendo escrito por Villoro, que este ejercicio literario resultara en una visión aguda y certera de la realidad. De tal modo que al reunir los textos, dieran pie a un libro en el que no sólo se narra el sismo de 8.8 en la escala de Ritcher sino que nos ofrece, como todas las crónicas de Villoro, un delicioso diagnóstico del mundo en el que vivimos aderezado con un notable sentido del humor, y que además indaga en la naturaleza humana puesta al descubierto bajo la lupa de las situaciones extremas. Los terremotos en Chile y en México hacen una suerte de espejo en el que los latinoamericanos nos veremos reflejados y quizás encontremos respuestas o mejores preguntas sobre nuestro comportamiento.



Editorial Almadía

Sinopsis

En la que sin duda es su crónica más emocionante, Juan Villoro cuenta cómo estuvo en condiciones de comparar la intensidad de dos de los terremotos más terribles que ha sufrido América Latina: el de 1985 en la ciudad de México y el de 2010 en Santiago de Chile. Convencido de que estos desastres deben contarse con la más representativa de las voces implicadas, Villoro tomó los relatos de sus compañeros de temblor y construyó un concierto de impresiones en el que no faltan el suspenso o el absurdo. Además de una arrebatadora narración coral sobre las distintas estrategias para sobrevivir el espanto, "8.8: el miedo en el espejo" recurre al ensayo, al relato y al testimonio de otros escritores que, como Kleist, han narrado terremotos verdaderos o ficticios a fin de descubrir la dimensión literaria de una realidad movediza.
Al otorgarle a Juan Villoro el Premio Internacional de Periodismo Rey de España a principios de 2010, el jurado destacó no sólo la calidad de la escritura, o la clarividencia en la elección del tema, sino las múltiples perspectivas plásticas, musicales, literarias, políticas y sociológicas "desde las que el autor ha analizado una realidad tan poliédrica". Saltando del espanto al humor de los testigos, el presente libro de Villoro renueva estas virtudes a la vez que busca averiguar cómo reacciona el ser humano cuando más teme por su vida."

5.18.2011

Exposición De Virginia Sahagún en El Aula de La Fábrica

La vida, la muerte y el recuerdo
Por Armando Arias


·         Exposición de Virginia Sahagún
·         El Aula de la Fábrica: martes 24 de mayo 7:00 pm



“Por medio de la pintura estoy haciendo un ritual propio, poniendo corazón, mano y creatividad, para hacer un homenaje a mis seres queridos que me han precedido en el viaje de la muerte”, expresa la Mtra. Virginia Sahagún con motivo de su exposición “La vida, la muerte y el recuerdo”, que será inaugurada el martes 24 de mayo a las siete de la noche en El Aula de la Fábrica, ubicado en Industrialización No.4, Álamos 2ª. sección.
En esta muestra, ofrece una interesante colección de pinturas realizadas a través de la técnica conocida como encáustica, que es un medio muy antiguo utilizado en los retratos de las momias en el Egipto greco-romano y que ha tenido un resurgimiento con maestros modernos.
La palabra encáustica viene de un vocablo griego que significa quemar. Se aplica una mezcla de ceras con pigmentos y después se funde en la superficie con calor. El resultado produce una gama de efectos en la superficie y una luminosidad de transparencia que es única y particular de este medio.
El tema que aborda la pintora no es ni remotamente fúnebre, por el contrario, es una oda a la vida y a la evocación: “Considero el recuerdo un elemento sumamente importante que permite que quienes nos han precedido en el último camino sigan en mi vida. Ellos, quienes nos han acompañado en nuestros momentos de fatiga, logros, angustia, esperanza, extravío y encuentro, cuando mueren dejan de estar con nosotros materialmente; sin embargo siguen vivos en nuestros recuerdos.
Los recordamos cuando logramos una meta que empezó con ellos; cuando pasamos por momentos difíciles y pensamos cómo lo hubieran resuelto ellos; cuando recordamos sus dichos que aludían a la transitividad de la vida.
Elegimos aquellos pensamientos que nos dan paz, consuelo y sabiduría y así convertimos lo que en un momento fue dolor en un recuerdo dorado que sana nuestras heridas. Estos recuerdos además se convierten en una herencia invaluable para nuestros hijos.”
Ya en el año 1999, la Mtra Sahagún presentó su primera exposición individual, titulada “Movimiento”, en  Le French Club, Bucarest, Rumania. En 2007 presentó “Naturaleza Mágica” en la Galería de la Librería Gandhi, Querétaro; en el 2008 “Curvas en Armonía” en la Galería Orgánica, Querétaro; en 2009 “Azar y Color” en el Hotel Jurica, Querétaro, mismo sitio donde en el 2010 ofreció “Fuego y Espirales”. Para este 2011 presenta “La vida, la muerte y el recuerdo” en el ‘Aula de la Fábrica’, como resultado del  trabajo asesorado por la maestra Carmen Rioja, dentro del taller Literatura y Arte Objeto.
La inauguración de la exposición “La vida, la muerte y el recuerdo”, se realizará el martes 24 de mayo, a las siete de la tarde en El Aula de la Fábrica.
http://armandoariasfotografo.blogspot.com



5.16.2011

Despacho Cultural Carmen Rioja

ZONA ARQUEOLÓGICA CAÑADA DE LA VIRGEN

La audio guía de la Zona Arqueológica Cañada de la Virgen en el Estado de Guanajuato está a disposición de todo público en este enlace. Si planean visitar pronto este sitio, les recomiendo que la bajen a su teléfono celular  o reproductor mp3 y que la lleven en su recorrido para que puedan disfrutar y comprender mucho más ampliamente el sitio, sus elementos arquitectónicos y jardines botánicos.
http://www.vamosaguanajuato.com/gto/esp/?mod=audioguias&do=canada

3.08.2011

Cuentos de La muerte Niña de Carmen Rioja

Comparto con ustedes uno de mis cuentos publicados en La Muerte Niña, libro de cuentos y relatos publicado en 2002 por el Hechicero Ediciones. Este libro me ha dado muchas sorpresas y gran satisfacción, pues muy temprano declaró su rebeldía y me dejó para inventar su propio camino. Supe de él que había llegado hasta Corea, o al menos una parte de él. Los vericuetos que sufren los libros como objeto son sorprendentes; el mío estaba un día en una librería Gandhi en Monterrey cuando le cayó en las manos a Giusseppe Solano, joven y muy talentoso director de cine. Giuseppe me encontró gracias al blog del programa de radio Sancho panza de Cabeza, donde la poetaYolanda Lacarieri , Jorge Coro y yo hacíamos de las nuestras en temas de literatura. http://sanchopanzadecabeza.blogspot.com/ El cuento La Casa de Chayo, fue adaptado a guión y dirigido por Giuseppe Solano. Ganó un premio de postproducción de IMCINE y llegó en formato de cine al Festival de Cortometraje de Corea, Bilbao, Huelva, Cannes, entre otros que ya no supe. Prometo un día subir el cuento original a este sitio. Por lo pronto, se puede escuchar una entrevista de radio con Giuseppe Solano, a cerca de este corto: http://www.youtube.com/watch?v=ItFYvqlzzts&feature=fvsr
  El libro también estuvo dentro de la frustrada megabiblioteca José Vasconcelos. Se vendió rápido en algunas librerías y acabó según me cuentan en librerías de viejo y hasta en puestos de chácharas usadas en las banquetas. Así fue como encontró a un lector generoso que transcribió algunos de los textos y los publicó en su blog  Gaterías http://felineconstruction.blogspot.com/ por lo que mucho quiero agradecer a Ricardo Bautista. Hoy les comparto éste que es uno de mis cuentos favoritos.

La Muerte Niña - Esos objetos verdes y húmedos [part 2]

Esos objetos verdes y húmedos
Por Carmen Rioja

A mi hijo le regalaron una en su cumpleaños. Él jugaría con ella por un tiempo para después olvidarla. Qué mente diabólica era capaz de regalar semejante preocupación. Era yo quien tendría la obligación y una tarea más que cumplir aunque no estuviera en condiciones de hacer un compromiso ni tuviera el tiempo para dedicárselo. Por ningún motivo me iba a hacer responsable de la criatura. Era preciso que la cuidara el niño. A la vez mi complejo de culpa amenazaba con provocarme una crisis si no me hacía cargo del pequeño dinosaurio.


Al día siguiente el reptil quelonio se llamó Renela; pensé que era más apropiado para una rana pero las tortugas y las ranas tienen sus semejanzas, especialmente hablando de tortugas de agua. Por eso me gustó el nombre. Si Renela iba a vivir con nosotros y yo quería cuidarla, tenía que asegurarme que tuviera el ambiente adecuado para sobrevivir. Recordé que mi hermana tenía tortugas de agua desde hacía tiempo. Pero como yo no era el responsable, le pedí a mi mujer que le llamara y averiguara si había una lista de instrucciones y cuidados que seguir.



Una piedra de calcio con forma de tortuga, exclusivamente agua de garrafón en su acuario, comida sólo dos veces a la semana(esto último me pareció muy conveniente); ah, y si de pronto notábamos que la tortuga no abría los ojos sería por que el agua era muy dura. En ese caso habría que medicarla, de otro modo la tortuga sería incapaz de ver el alimento y moriría de inanición.



Definitivamente no podía seguir mi vida. La cajita verde parecía como un terrible y muy húmedo problema. Ahora debía vigilar los ojos de la tortuga. No sé cómo, pero al segundo día Renela y su acuario fueron a parar a mi habitación, en el mueble que está entre la cama y la computadora donde trabajo. Le hice una isla con una piedra donde pudiera tomar el pedazo de sol que entraba por la ventana; cuando me acercaba verla se echaba graciosos clavados al agua. A ratos parecía observar el movimiento de mis manos. Cuando nos quedábamos solos en la casa, Renela y yo disfrutábamos juntos el silencio.



Sucedió que los parpados de Renela se pegaron. En adelante tuve que poner gotas medicadas dos veces al día en cada uno de sus microscópicos ojos, los cuales hubo que mantener abiertos para la correcta aplicación. Para saber a quién odiar, traté de imaginar la cara de la mamá que envió con su hija una complicación tan verde, pero nunca la había visto y no me pude formar una idea.



Una tarde se me ocurrió algo trágico, la tortuga podía sentirse sola. Estaba sola. Un cajón de plástico sin más que una isla de piedra. Ni una hoja, ni un espejo donde mirarse. La tortuga podría morir de tristeza: estaba completamente sola. En menos de dos días, me había decidido por comprarle un compañero. Al fin que tratándose de animalillos de cinco centímetros, no podía decir que dos quitaran mucho espacio o demasiado alimento. Tampoco que cuidar a dos sería mayor problema. En cambio, Renela sería feliz.



Así fue que visité al veterinario. Tenían cinco tortugas nadando junto a los peces. Escogí la más grande no sé por qué, tal vez porque era la que parecía haber vivido más tiempo, y por lo tanto mayores posibilidades de supervivencia., supongo. Sospeché en mí el miedo a la muerte. Tan pronto me entregaron la bolsa de plástico con el agua protectora, me dije que el animalito era mío y no de mi hijo como Renela. Le pondría un nombre de mi agrado. Una mascota para mí. Ea la primera, porque no recordaba haber tenido mascotas. Entonces se me ocurrió Cronopio, me pareció el nombre más encantador y desde luego el más apropiado para alguien con quien uno ha decidido encariñarse. Cronopio sería mi tortuga, si es que las tortugas pueden poseerse.



Cronopio llegó a la casa y conoció a Renela. Decidí cambiar el acuario de vuelta a la cocina donde el aire era más cálido, ahora estaba preocupado por el frío del otoño. En cuanto a las vi juntas me desilusioné tan pronto que daba tristeza. Cronopio era demasiado azul y ni tenía la franja naranja en el cuello, sino apenas una mancha amarillo nicotina. Además algo tenía Cronopio que no era tan simpática como Renela; para ser precisos, parecía que no me caía muy bien Cronopio. Pensé en que era una lástima que Cronopio fuera mi mascota en lugar de Renela siendo la segundo más agraciada, pero en ese caso Cronopio era un nombre desperdiciado en una tortuga antipática. Me arrepentí de gastar el nombre tan rápido, sin antes haber conocido mejor a la nueva tortuga. Cronopio, Cronopio, Cronopio. Después de un rato de observarlas, comencé a notar que Cronopio era mucho más nerviosa: a cualquier movimiento en el cuarto, Cronopio pataleaba como una loca y se daba de topes con la pared del acuario; además contagiaba a Renela de su nerviosismo. Les cambié el agua y les puse alimento, pero durante las dos horas en que la observé, Cronopio no comió y tampoco pareció acostumbrase a mi presencia. Estaba muy alterada. No debía juzgarla con tanta aspereza, debía considerar que Cronopio llevaba un tiempo viviendo en la veterinaria de un centro comercial a donde nunca llegaba un rayo de sol. Tal vez en un par de semanas se sentiría mejor.


Cronopio debió sentirse despreciada. Al día siguiente, al despertar, me acerqué al acuario a supervisar la temperatura del agua. No estaba ahí. Cronopio había desaparecido. Cuánto tiempo lograría sobrevivir sin agua. Era imperativo encontrala. Busqué por todos los rincones de la cocina. Detrás del microondas, debajo del mantel, en los cajones. Pudo caer en el cesto de la basura porque estaba muy junto de la barra de la cocina. Busqué entre los desperdicios de fruta, huevo y cáscaras de papas apestosas, sentí cosquillas en la mano y de un salto atrás me alejé tres metros, imaginé una cucaracha, pero no podía dejar inconclusa la búsqueda en el cesto: vacíe el contenido en el piso de la cocina y examiné pedazo por pedazo hasta la última porción. No la encontré. Tal vez el caparazón de Cronopio había estallado al golpear con el piso. Me hinqué y con na linterna apunté hacia los rincones que se formaban detrás de la estufa. El piso estaba lleno de pelusas y casi no podía ver. Busqué detrás y abajo del refrigerador. Era posible que estuviera atorada con un cable o con la tubería del gas. De rodillas, me fui a la sala, porque quizás había avanzado. Abajo de los sillones sólo había juguetes, un zapato, una batería doble a y el bolígrafo que perdí hace tres meses. Pasé horas en la misma postura, recorriendo la sala y la cocina, no busqué arriba porque una tortuga no puede escalar. Pero sí podía rodar por las escaleras hacia el sótano, donde sería imposible encontrarla. De todas formas bajé , miré atrás de las puertas, encontré sólo arañas. Anduve arrastrando muebles, cajas, trapos, discos viejos con el temor de que me saliera un alacrán o una viuda negra y por accidente me picaran. Una telaraña se enredó en mi pelo, manoteé para zafarme. Imaginé una araña encima de mí, sentí comezón en la espalda, piquetes en la pierna.


Han pasado tres días ya y Cronopio no aparece. Mañana saldré de viaje; me voy con la angustia de no haberla encontrado. Para colmo, Renela no se ha movido de una esquina y no sale a comer. Casi no la he visto salir a respirar y cuando meto la mano tampoco se mueve, debe estar triste, es como si fuera viuda. No puedo hacer nada sino esperar. Sólo espero encontrar a Renela viva cuando regrese.



Lo primero que hice al volver a casa fue ir a ver a Renela. Ha sobrevivido pero sigue triste. Compré una tortuga de plástico para que se sienta feliz. Es casi de su mismo tamaño; la encontré un una juguetería cuando comprábamos un rompecabezas para Pablo. Se la puse en su acuario ayer en la mañana. Es del mismo color que Renela. Pero no se mueve y Renela no se le acerca. Una idea terrible se me apareció esta mañana: que Renela podría interpretar uqe la tortuga de plástico es una tortuga muerta porque no se mueve ni come o sale a respirar. Qué pensaría entonces Renela. Si la de plástico es la única tortuga que conoce y ésa esta muerta, entonces puede creer que todas las tortugas de su universo están muriendo y sospechara un destino similar para ella misma. Entonces Renela morirá pronto a consecuencia de esta noción y por imitación de comportamiento. Encima de todo, Renela ha estado muy quiera y al ver a la otra tortuga tan quierta no puede más que imitarle. Pronto mi Renela dejará de respirar.



Corrí a sacar la tortuga de plástico. Luego hice una segunda búsqueda exhaustiva. Como que presentía un Cronopio por los rincones. Los cronopios no desaparecen por completo: no se les ve, no se les tiene pero están allí. Lo que me dolía era que no terminaba, que el círculo no se cerraba, que no había silencio. La incertidumbre, el extravío eran más angustiantes que el conocimiento de una muerte. Pienso en los niños perdido que aparecen en los cartones de leche. Tiene razón aquél que me dijo: alguien debiera decirle a esos padres que su hijo está muerto, por caridad, alguien debía presentarles un cuerpo irreconocible, decirles, ése es su hijo, no lo busque más, ya puede llorar su muerte. Pero la constante espera, la incertidumbre, la duda misma, era insoportable. Al menos muerta pero debo encontrar a Cronopio. No sé si debiera comprar otra tortuga, pero temo perderla también. Además no podría llamarla Cronopio, porque ni siquiera sé si Cronopio vive. No podría resolver porque Cronopio es en sí un enigma. No podría llamar a otra tortuga Cronopio pues qué pasaría si el primer Cronopio apareciera. Además quizá al llamar así a una segunda tortuga estaría condenándola a un destino ya marcado, como el del primer Cronopio, entonces la segunda se perdería igual que la primera, yo compraría un tercer Cronopio y esto sería una carrera infinita. Pronto estaríamos llenos de Cronopios extraviados, cientos de Cronopios emergerían de la alfombra, de la basura, del excusado, nunca podríamos saber al encontrarlos qué número de Cronopio encontramos y por eso en realidad ningún Cronopio sería encontrado jamás. Tal vez el error fue precisamente llamarla Cronopio. Hasta donde recuerdo los cronopios eran seres rebeldes, desordenados. Así son los cronopios. Yo le di el nombre. Sin tan sólo hubiera dejado a un lado mis pretensiones literarias y la hubiera nombrado sencillamente Tortuga, nada de esto ocurriría. Pero quise llamarla Cronopio y no sólo eso, sino que en el fondo soñaba con que su pequeña cantidad de materia hiciera tangible la esencia del cronopio. Y ahora es cierto: se ha materializado o mejor dicho antimaterializado en cronopio.



Para entender lo que está pasando, anoche releí a Cortázar. Nunca me hubiera sospechado cuánto me ha traicionado el inconsciente pues no recordaba que decía "Los cronopios vinieron furtivamente, esos objetos verdes y húmedos". Y más adelante: "Si todavía los cronopios (esos verdes, erizados, húmedos objetos) / anduvieran por las calles, se podría evitarlos / con un saludo: —Buenas salenas cronopios cronopios". Entonces supe; supe cúan equivocado estaba. Era evidente que el Cronopio se iría, que el Cronopio sería todo tristeza verde. Luego sigue "Yo tengo n reloj con menos vida, con menos casa y menos acostarme, y soy un cronopio desdichado y húmedo". Si tan sólo le hubiera puesto Fama, además de ser femenino, porque también dice"Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan en medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: 'No vayas a lastimarte', y también: 'Cuidado con los escalones' ". Y precisamente eso es lo que he encontrado y lo que molesta como cuchillo de palo: el cronopio no se va de cierto, no acaba de irse, se queda transparente y ahueca el alma. Lo busco por los rincones para que me susurre al oído y diga que sigue verde. Pienso en las madres que se vuelven locas cuando pierden un hijo. Insisto en que al extravío es peor que la noción de muerte. El extravío se contagia.



Han pasado tres meses ya. Anoche tuve una idea cuando le conté a Guillermo la historia de Cronopio. Y entonces él, para compartir, contó la historia de Humphry y cómo después de perdido por seis meses apareció. Él hizo lo mismo en un periódico de circulación nacional y le funcionó, a mí también podría darme resultado. Hice veinte letreros diminutos que dicen: "Se busca objeto verde y húmedo de cinco centímetros, responde al nombre de Cronopio, se dará recompensa en especie: queso, carne, pan, etc." Los coloqué por toda la casa, en los rincones más visitados por los bichos. Olvidé incluir a las arañas, pero ya estoy escribiendo uno que dice: "También se darán moscas".



Yo busco en sueños extraviados por callejones oníricos que desconozco. Casi siempre en ellos huelo cosas verdes como algas, cosidad verde y húmeda que nunca alcanzo. Pero de día es peor porque la cosidad la tengo por dentro. Algunos insectos devoran una parte de su prole para asegurar la supervivencia de los otros. Me pregunto si es posible que me haya tragado a Cronopio y ahora mismo está siendo parte de mis pulmones y de la queratina de mis uñas. Hablamos de un quelonio, de un reptil. Somos parte reptil y parte mantis religiosa. Somos Cronopio, cosidad verde y húmeda. "No vayas a lastimarte." "Cuidado con los escalones."

5.23.2010

De la Efímera Victoria al Desmembramiento





TROFEISMOS: De la Efímera Victoria al Desmembramiento
Por Carmen Rioja


“El suicida esfuerzo de todas las cosas por perder su identidad, el derrumbe de lo erguido, el desvencijamiento de las formas, la ceniza del fuego.”
Amado Alonso

En la reciente exposición de la obra de la escultora contemporánea Laura Begoña encontramos una pieza que merece nuestra reflexión. La obra consiste en un ejercicio de Objeto Encontrado, a la manera de Marcel Duchamp. Esta pieza forma parte dentro de una colección de trofeos desvaídos, que la artista rescató de los basureros, como arqueóloga de lo inmediato. Llama la atención una de sus obras, en la cual Begoña establece una provocación mediante la repetición de figuras de “La Victoria”, inspiradas en la tradición griega de la diosa de la victoria Niké, una diosa alada y con el don de la velocidad. Una de las más conocidas representaciones de Niké es La Victoria Alada de Samotracia. Begoña forma una composición de Victorias aladas con brazos triunfantes; algunas sostienen corona de laureles. Estas figuras, enmarcadas en conjunto, están fundidas en metal y van desde una manufactura de interesante calidad, pasando por algunas que son sin duda copias de copias burdas de viejos trofeos, hasta las figurillas ya erosionadas o desmembradas en las que se adivina una época de mayor esplendor pero que ha quedado en el pasado. En esta obra el tema ineludible de la victoria -aunado al visible deterioro que el tiempo ha causado en ellas- obliga a varios cuestionamientos. ¿A dónde va a dar la gloria del ganador después de tanto esmero y paciente dedicación? Años de lucha y tenacidad son coronados en un efímero instante con un trofeo de estética aleatoria y material dudoso. Hay una enorme industria del trofeo de modo que estos objetos tienen un destino de tragedia griega. Tarde o temprano el trofeo, -después de ser objeto de deseo-, será devaluado por completo y no habrá victoria que sobreviva ni ganador que no acabe olvidado y desmembrado de su propio triunfo. Fuera del ámbito de las Olimpiadas y competencias nacionales, en el mundo genérico, los trofeos son de fierro, de aluminio, de antimomio y hasta de plástico y son una imitación del oro que en la mayoría de los casos es burda y desafortunada; encima, como puntualmente los llama la artista, son Tro-feismos si no es que trofeísimos y difícilmente reflejan la consumación de un logro que ha sido tan caro para aquél que lleva años de competencia consigo mismo, en una lucha por superar una marca en el desarrollo del ser humano. Sólo los triunfadores máximos se llevan el auténtico oro. Irónicamente ni los medallistas olímpicos son inmunes al desvencijamiento de todas las cosas; debido a que estos trofeos están hechos de metales con algún valor comercial acaban en centros de reciclaje. Laura Begoña ha sacado de contexto estos objetos y los presenta a manera de una reflexión interesante. El mercado es despiadado y la victoria termina en el basurero, de donde la artista ha hecho el hallazgo de estos desmembrados de la sociedad. En esta sociedad no hay duda de que ahí van a dar los campeones futbolistas cuando son viejos, los triunfadores irremediablemente caídos, no por demérito sino por acción implacable de tiempo, del olvido.
Quizás haya que reciciclar, además del antimonio, el aluminio, el bronce, también los laureles de la victoria, los brazos del tenista, las piernas de los futbolistas y las cabezas de los estudiantes meritorios.



5.12.2010

la Soledad en la Obra de Donny Johnson: Un artista en aislamiento







La soledad en la obra de Donny Johnson: Un artista en aislamiento



Por Carmen Rioja

La obra de Donny Johnson, desde sus inicios hasta sus más recientes pinturas, mantiene una constante difícil de lograr para cualquier artista: la autenticidad. Aunque Johnson es admirador de Van Gogh, estudioso de Carl Jung y se considera un artista dentro de la corriente del arte abstracto americano y del expresionismo, lo cierto es que sus influencias han sido muy sutiles y están limitadas a las imágenes que guarda en su memoria; hace casi tres décadas que no tiene contacto con el mundo, no puede recibir revistas, ni libros y no ha tocado a otro humano en absoluto.
El asilamiento extremo en el que vive desde hace 25 años en la prisión estatal Pelican Bay de California, en una celda de extrema seguridad llamada SHU (security housing unit), entre 4 muros de hormigón sólido y sin ventanas le han imposibilitado para aprender técnicas tradicionales de pintura, incluso para utilizar materiales de arte convencionales. En la obra Primal Unity podríamos adivinar un autorretrato a vista de pájaro: es un círculo dentro de un rectángulo contrastados con toda la fuerza del color. Los objetos están luchando por el espacio: hay en esta obra un conflicto entre las formas simbólicas, reafirmado por el color, que producen una tensión en el espectador. En su discurso plástico encontramos que se repite el tema de SHU, y se repiten los círculos concéntricos como una clara evocación de Jung y su teoría de mandalas. Estas obras recuerdan el trabajo de Kenneth Nolan, quien cuando conoció la obra de Johnson se refirió a él como un artista muy talentoso. Pero Donny Johnson lleva sus representaciones a niveles aún más profundos: los círculos son de colores que vibran y la línea del dibujo también está llena de movimiento, además sus texturas imprimen una fuerza hipnotizante.
Hay en su obra títulos que refieren al mundo de los arquetipos, símbolos de mitos y referencias al caos, cosmogonía y paisaje, así como la representación del reducido espacio que habita. Él declaró “Amo el mito, el caos y el espacio”. En la obra Sin título 2, podemos ver un horizonte negro y un cielo rojo, una resonancia de las técnicas de abstracción de Mark Rothko. En Hike, de textura pesada y amarillo intenso, vemos una influencia del dibujo de De Kooning. Hay otra obra en la que podríamos imaginar el gemelo de un Jackson Pollock; sin que esto signifique que está evocando la obra de Pollock porque en realidad lo que vemos es caligrafía personal, el movimiento rítmico del pincel sobre el papel como una danza o como un latido.
Johnson ha tenido que ser un artista desde la creación de su materia prima, pues en su condena a las mazmorras no se le permite recibir pinceles, pinturas, lienzos o cualquier otro utensilio, sólo tubos de plástico con tinta de bolígrafo y sin punta. Así fue como Donny desarrolló al máximo las posibilidades de utilización de los recursos con que cuenta: su comida, los asientos del café, las fibras de su ropa; y descubrió que los pigmentos de colores que recubren los dulces m&m´s podían ser separados del chocolate si reposaban en agua. Además para dar texturas usa el chocolate, Kool-aid, pimienta, cáscaras de huevo y hace pinceles con su propio pelo. Con el apoyo del Dr. Kurtz, Donny Johnson ha realizado ya tres exposiciones en su vida, todas en San Miguel de Allende en Galería Yam. El éxito de estas primeras exposiciones ha sido notable; su obra alcanzó reseñas en primera plana de los periódicos New York Times y Der Spiegel. Se puede ver a través de la cronología de sus exposiciones una evolución en la forma, en la composición, en el uso del color y la combinación vibrante que logra en sus pinturas, una cosmología concentrada siempre en formatos tamaño postal –porque ese es el único tamaño que se permite en la prisión de Pelican Bay. Para Johnson la composición es un fuerte acento, quizás porque está acostumbrado a los límites del espacio.
El aislamiento sensorial (sensory deprivation) le condujo a desarrollar sus sentidos a extremos que pocos tenemos la capacidad de comprender. Las declaraciones que Johnson ha hecho sobre su forma de sentir el color nos pueden dar una idea de su percepción: “Yo vuelvo a vivir a través del rojo y del azul, veo el cielo en amarillo y anaranjado, echo raíces en la profundidad de los verdes. El Negro es un punto de exclamación que muere en el corazón del arcoiris. Siento que he descubierto el secreto sagrado del color”
Su obra es síntesis y explosión de color, símbolo y a la vez signo porque expresa lo que es auténticamente desde la materia. Johnson no imita; sus imágenes –si bien se ayudan de los símbolos– son auténticas porque vienen de un lugar muy íntimo; evocan el mito, el origen, la naturaleza del ser. “El arte abstracto es una síntesis simple de una idea muy compleja” dijo Mark Rothko. En la obra de Johnson habla todo su ser, pues es su único medio de comunicación con el mundo. Así en la obra Primal Unity, el círculo no es sólo símbolo sino que es signo, es Johnson mismo y somos cada uno de nosotros en aislamiento.

*Para ver las obras de la exposición actual de Donny Johnson mencionadas en este artículo pulse en el siguiente enlace:
http://www.kalendarte.com/artprint/yamexpo/donaldjh.html
http://www.donnyjohnson.net/album/index.html
http://www.nytimes.com/packages/khtml/2006/07/20/us/20060721_ARTIST_FEATURE.html


La metéfora en la pintura de Guillermo Arreola


Metáfora en la pintura de Guillermo Arreola
Por Carmen Rioja


“Las piedras jamás paloma / ¡qué van a saber de amores!”
Tomás Méndez en Cucurucucú Paloma (Canción ranchera)

Heidegger dice que a las significaciones les brotan palabras1, pero en la pintura de Guillermo Arreola las palabras se resisten. Las imágenes que se materializaron en el cuerpo de trabajo de la exposición No Volveré existieron mucho antes que sus significaciones y es por esto que hay que sacarles las palabras con tirabuzones. Mientras contemplo esta exposición itinerante recuerdo algo muy cierto que dijo Juan Villoro: los cuentos no quieren ser contados; y como una analogía podríamos decir que hay significados que no quieren ser revelados. Hay imágenes en los óleos de Guillermo Arreola que reposaban en el lecho del inconsciente y que sólo a través de su exhaustivo ejercicio de introspección y de autoexposición ha logrado traer a lo manifiesto para que después podamos apostar por un significado. Aunque apostar aquí por palabras no es del todo necesario.
De este carácter huidizo e inasible es ejemplo la pintura “Las piedras, jamás”. En ella se revelan significados para los que las palabras parecen no maleables. Hay un conflicto que ha sido sorprendido en el acto: en esta pintura vemos el retrato de la imagen en el instante mismo en que la imagen emerge a fuerza de presión. Y aún vemos el clímax: la imagen que tiende a desaparecer, se debate entre revelarse groseramente –en un expresionismo figurativo crudo– o sumergirse definitivamente en lo abstracto.
“Las piedras, jamás” es un óleo en el que un hombre flota en decúbito lateral, pero sólo alcanzamos a ver medio rostro, un ojo ciclópeo. Apenas comprendemos media mirada y ella se dispara hacia el espectador. No sabemos si emerge o se hunde; las pinceladas horizontales de texturas violentas se van difuminando; cubren la mitad inferior del rostro sugiriendo agua de río por sus colores claros, azules y grises en movimiento siempre veloz. El brazo izquierdo de este personaje sobresale de la superficie de agua y se encuentra flexionado sobre el pecho. La mano se insinúa dibujada a la altura del corazón.
Hay dos elementos de alto tono en esta composición que ineludiblemente el espectador se ve obligado a conjugar internamente. El primero es la mirada que está acentuada por cejas pobladas de oscuros brochazos; quien conozca a Arreola sabrá que su mirada es la de un poeta incansable que mira más de lo que muchos podemos, quisiéramos ver, o nos sentimos cómodos con ver, y que sus gruesas cejas son apenas la sombrilla necesaria para las pupilas. Un descanso de la luz cegadora emitida por todas las cosas de este mundo. El segundo elemento son los rojos y carnosos labios llenos de vida, fuerza creadora del eros, rodeados por una barba oscura y muy cerrada. Este negro contra rojo sobresale de la claridad y sutileza del fondo de agua gris azulada, nada explosivo y sin embargo violento en su velocidad. No vemos nada más de la figura de este hombre sino aquello para lo que aún no hemos inventado nombres y que está bajo el agua o bajo niebla y en el aire. El título de este óleo es un tanto críptico. Que aunque bien podríamos preguntar al pintor por la razón y significado de estas palabras, me aventuro a reclamar el derecho de la obra de ser autónoma y de ofrecer otros significados per se, aún aquéllos que el autor no había contemplado. Imaginemos por ejemplo la teoría de Heidegger que dice que el ser puede también manifestarse como lo que no es. ¿Qué es y qué no es “Las piedras, jamás”? Es mirada acentuada y labios rojos que emergen enmarcados por una negra barba.
Quisiera aventurarme más allá y decir que Arreola, al estar adscrito a la cultura mexicana, hubo de asumir que a partir de este título, habría una resonancia directa con el verso de la popular canción ranchera Cucurrucucú Paloma: “Dicen que por las noches nomás se le iba en puro llorar / dicen que no dormía nomás se le iba en puro tomar / dicen que el mismo cielo se estremecía al oír su llanto / cómo sufrió por ella que hasta en la muerte la fue llamando / Cucurrucucú, paloma, cucurrucucú, no llores / Las piedras jamás paloma / qué van a saber de amores/”2 El tono de la canción hace congruencia con la emotividad contenida en la pintura. En su blog, Guillermo incluye un diálogo poético acerca de una piedra y cómo las piedras son pensamientos que están en el fondo: “Que sólo había estado sacando las piedras de su memoria, había estado escombrando y había vuelto de allá, con piedras, las piedras de mi memoria, las piedras de mi pensamiento, dijo.” 3
Las piedras de las que trata esta obra no pueden flotar o no quieren, son piedras jamás inasibles. ¿Qué significa toda esta agua? Quizás un río, quizás las piedras del fondo que no vemos: Las piedras, jamás.

1 Martin Heidegger, 34, El Ser y El Tiempo, [1927], Traduc. José Gaos, FCE, 1944; Ed. Planeta-Agostini, España, 1993, P 180.
2 Tomás Méndez, Cucurrucucú Paloma; 1954, Canción ranchera.
3 Guillermo Arreola, 5 de marzo 2010, , visitado en abril 2010.

El Arca de AI, 16 y 23 de noviembre

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